Te sirve si…
- Tienes una web de hace más de dos años y te da vergüenza mandarla
- Te cotizaron un rediseño y no sabes si es un parche caro
- Nadie de tu equipo puede cambiar un precio sin llamar a alguien
- Te quieres llevar la web a otra agencia y no sabes qué se puede salvar
En resumen
- Rediseñar conviene cuando la base funciona: posiciona en Google, es rápida y alguien sabe editarla.
- Rehacer conviene cuando el problema es la base: plantilla que nadie domina, lenta en celular, más de cuatro años.
- En ninguno de los dos casos debes perder las páginas que hoy reciben visitas. Eso es lo único innegociable.
Una web vieja no siempre es una web que hay que tirar. A veces lo que está mal es la capa de arriba: los colores, los textos, las fotos de 2019. Y a veces lo que está mal es lo que no se ve: cómo está construida, cuánto tarda en cargar, quién puede tocarla. La decisión de rediseñar o rehacer depende de cuál de los dos problemas tienes. Y eso se puede medir.
Esta guía son seis preguntas. Cada una tiene una forma de responderla sin opinión, con una herramienta gratis o con un minuto de observación. Al final hay una lista para marcar; el resultado te dice de qué lado estás.
Las dos opciones, sin adornos
Rediseñar es conservar la base (el sistema en que está hecha, la estructura de páginas, las direcciones) y cambiar lo que se ve: diseño, textos, velocidad, cómo se ve en el celular. Suele costar entre el 40 y el 60 % de una web nueva.
Rehacer es construir una web nueva y mover lo que sirve: contenido, fotos, y sobre todo las páginas que ya aparecen en Google, que se redirigen a las nuevas para no perderlas. Cuesta lo que cuesta una web nueva.
La trampa está en el medio: pagar un rediseño sobre una base que ya no da más. Te queda una web bonita que sigue lenta, sigue sin poder editarse, y en un año vuelves a empezar.
Pregunta 1: ¿Cuánto tarda en cargar en un celular?
Abre PageSpeed Insights (pagespeed.web.dev), pega tu dirección y mira la pestaña Móvil. El número que importa es LCP: cuánto tarda en aparecer el contenido principal.
- Menos de 2,5 segundos: la base está bien.
- Entre 2,5 y 4: se puede optimizar sin rehacer.
- Más de 4: casi siempre es problema de base. Un tema pesado, veinte plugins, imágenes sin comprimir. Se puede parchar, pero cada parche dura poco.
Pregunta 2: ¿Puede alguien de tu equipo cambiar un precio hoy?
Sin llamar a nadie. Sin esperar tres días. Si la respuesta es no, la web no es tuya en la práctica: es de quien sabe tocarla.
Esto no siempre es culpa de la web. A veces es que nadie te enseñó. Pregunta a quien la hizo si existe un panel y cómo se entra. Si existe y es usable, suma hacia rediseñar. Si la respuesta es "hay que tocar el código" o "eso lo hacemos nosotros", suma hacia rehacer.
Pregunta 3: ¿Cuántas páginas tuyas aparecen en Google?
Escribe en Google: site:tudominio.com (con tu dominio). Cuenta los resultados.
- Varias páginas, y algunas reciben visitas o consultas: tienes un activo. Rediseñar lo conserva; rehacer obliga a redirigir cada una con cuidado. Las dos se pueden hacer bien, pero aquí rediseñar lleva ventaja.
- Solo aparece la portada, o nada: no hay nada que perder. Rehacer no tiene costo de posicionamiento.
Si tienes acceso a Google Search Console, mejor todavía: te dice exactamente qué páginas traen visitas. Esas son las que no se pueden perder, pase lo que pase.
Pregunta 4: ¿En qué está hecha y quién la mantiene?
Pregunta a quien la hizo, o revisa en builtwith.com. Lo que importa no es la tecnología sino si alguien la domina.
- WordPress con un tema conocido y plugins actualizados: base sana, rediseñable.
- WordPress con una plantilla comprada que nadie sabe modificar, plugins sin actualizar desde hace un año: base enferma. Cada cambio rompe algo.
- Un constructor cerrado (Wix, Squarespace, Jimdo) y quieres funciones que no ofrece: no hay rediseño posible, solo migración.
- Código a medida de una agencia que ya no existe, sin documentación: depende. Si es limpio, se puede seguir; si nadie entiende, se rehace.
Pregunta 5: ¿Cuántos años tiene?
No es una regla absoluta, pero más de cuatro años es una señal. En ese tiempo cambió cómo se usa el celular, qué premia Google, qué esperan los clientes de un formulario. Una web de 2020 que no se tocó desde entonces suele tener varios de los otros síntomas juntos.
Si tiene menos de dos años y ya no te gusta, el problema casi siempre es de diseño o de textos, no de base. Rediseñar.
Pregunta 6: ¿Qué quieres que haga la web que hoy no hace?
Esta es la que más pesa. Escribe la lista: reservas en línea, catálogo con precios, pagos, varios idiomas, integrar con tu sistema de facturación.
- Si son cambios de contenido y apariencia: rediseño.
- Si son funciones nuevas y la base las admite (por ejemplo, WordPress sano al que se le agrega una tienda): rediseño con ampliación.
- Si son funciones que la base no puede dar, o que exigirían apilar plugins sobre plugins: rehacer. Construir sobre una base que no da más es lo que sale más caro a mediano plazo.
Tu resultado
Marca lo que aplica a tu web
Cada respuesta suma hacia un lado. El veredicto aparece abajo.
Qué dice tu resultado
Si marcas más de la primera mitad (4 opciones):Tu base funciona. Lo que necesitas es un rediseño: nuevo diseño, textos y velocidad sobre lo que ya tienes, conservando las páginas que posicionan. Pide que te coticen exactamente eso, no una web nueva.
Si marcas más de la segunda mitad (4 opciones):Parchar te va a salir más caro que rehacer. Pide una web nueva con migración: que incluya redirigir cada página que hoy recibe visitas. Si una cotización de web nueva no menciona las redirecciones, pregunta por ellas.
Si quedas empatado:Estás en el medio, y ahí la decisión la da el presupuesto y el tiempo. Si puedes esperar unas semanas, rehacer te deja una base para varios años. Si necesitas resultados este mes, un rediseño bien hecho te saca del apuro; solo asume que en uno o dos años vas a rehacer.
Lo que no debes perder, decidas lo que decidas
Las direcciones que hoy reciben visitas. Si tu página /servicios/instalacion aparece en Google y en la web nueva se llama /instalaciones, alguien tiene que configurar una redirección. Si no, Google la pierde y tú con ella.
Esto es lo único innegociable. Un rediseño que cambia direcciones sin redirigir, o una web nueva que arranca de cero ignorando lo que posicionaba, puede costarte más de lo que pagaste por ella. Pregúntalo antes de firmar: "¿qué pasa con las páginas que hoy aparecen en Google?". La respuesta te dice mucho sobre quién te está cotizando.
Si quieres una segunda opinión
Nosotros hacemos las dos cosas, así que no tenemos un interés en empujarte hacia una. Pásanos tu dirección y te enviamos una revisión sin costo con el mismo criterio de esta guía: velocidad medida, cómo se ve en celular, qué páginas posicionan y cuál de los dos caminos te conviene, con el precio de cada uno. Te la enviamos aunque decidas no seguir con nosotros.
Siguiente paso
¿Quieres que revisemos tu web?
Cuéntanos qué tienes hoy y te decimos si conviene rediseñar o rehacer, con un precio desde para cada opción. La revisión no tiene costo.
Escribimos estas guías con lo que nos pregunta la gente que nos escribe. Si te queda una duda, mándala por WhatsApp y la respondemos.